En diciembre de 2019, Karol Valentina Saavedra Beltrán, una bumanguesa de 12 años, descubrió el poder de su voz. En medio de una celebración de navidad, en el centro vacacional de la Policía Nacional, tomó el micrófono y le dedicó una canción a su mamá.

En diciembre de 2019, Karol Valentina Saavedra Beltrán, una bumanguesa de 12 años, descubrió el poder de su voz. En medio de una celebración de navidad, en el centro vacacional de la Policía Nacional, tomó el micrófono y le dedicó una canción a su mamá, Yuleidy Beltrán Blanco. Desde ese día supo que podría convertirse en una gran cantante. “A la gente le encantó mi voz”.

enía 10 años, y las razones que la llevaron a estar allí no fueron las que un niño a su edad hubiera deseado. La invitación a esta celebración la hizo la Fundación Héroes y Valientes. Ellos la conocieron porque en ese momento se encontraba superando una grave enfermedad que afectaba su pierna izquierda. Fue un año de sufrimiento, llanto, clínicas y momentos difíciles, pero que superó con valentía.

Después de su diagnóstico, a Karol le cambió la vida. Y aunque ya lleva dos años sana, en su vida y su corazón siguen presentes las fundaciones que en algún momento le brindaron su apoyo incondicional. Son ahora los escenarios perfectos para que Karol muestre su talento. Gracias a esto, ensaya día, tarde y noche para convertirse en la mejor voz de Santander.

a Fundación Hope, su actual hogar y donde estudia con profesores voluntarios; La Fundación Sanar y la ‘Zona Feliz’ del Hospital Universitario de Santander, han sido testigos del talento que desborda Karol cuando toma un micrófono.

Cada vez que se agenda una actividad, Karol es la protagonista. Su voz y su carisma inundan el escenario. “Mi talento es innato. No he ido nunca a una academia de música, solo he practicado en mi casa. Antes mi mamá me compraba CD y así podía practicar las canciones. Ahora, escucho música en Youtube. Las escucho una y otra, y otra vez”.

Bien dicen que la práctica hace al maestro, y Karol no está lejos de convertirse en un referente de la música popular, su género favorito. Está convencida de su talento y asegura que se debe a su público, a quién dedica su repertorio. Allí, entre ellos, siempre está su mamá, su más fiel admiradora.

Una carrera prometedora

“Mi gusto por la música nació cuando escuché a Shaira. Desde ahí empecé a ensayar con sus canciones y a escuchar mi voz”, comenta entre sonrisas, pues se le hace inevitable pensar en lo feliz que es cuando está en un escenario. “Lo que más me gusta de cantar es poder sentir el cariño de la gente, verlos aplaudiendo con felicidad. Eso me llena de una alegría inmensa”.

Aunque reconoce su talento, Kaorl tiene claro que debe seguir practicando para poder ser la mejor. Para ello, cuenta con el apoyo de su mamá, quien siempre está en primera fila. “Ella me acompaña a todas las presentaciones y me apoya cuando sabe que debo sacar tiempo para practicar, las veces que sea necesario”.

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